Cuando hablamos de motivación nos referimos a un proceso que inicia, guía y mantiene las conductas orientadas a lograr un objetivo o a satisfacer una actividad. Se trata de un impulso que nos lleva a tener cierta continuidad en aquellas actividades en las que nos embarcamos y nos permite cumplir nuestras metas incluso en las circunstancias más difíciles. Existen diferentes tipos de motivación, entre ellos, la motivación intrínseca y la motivación extrínseca.

  • La motivación intrínseca es aquella que proviene del interior de individuo, suele estar asociada a deseos de crecimiento personal, autorrealización, autosuperación, curiosidad o deseo de saber, y se relaciona con el placer que siente la persona al realizar dicha conducta.
  • La motivación extrínseca se refiere a la que se origina por estímulos externos a la persona, por lo tanto, los factores motivadores suelen estar relacionados con ganar recompensas, evitar castigos, ganar dinero u obtener reconocimiento por parte de los demás.

Tras esta descripción, se hace evidente que la motivación juega un papel importante en el desarrollo y aprendizaje de los niños y niñas. De hecho, la motivación está presente de manera natural en los niños desde que son muy pequeños, que muestran continuamente una tendencia a descubrir y aprender cosas nuevas. Estas demostraciones las vemos a diario cuando observamos cómo señalan cualquier objeto que capte su atención, tocan todo lo que está a su alcance, hablan y preguntan acerca de las cosas y se muestran curiosos e inquietos. Por ende, la motivación no es algo que se produzca, pero existen diversas causas que pueden influir en su disminución, como el exceso de recompensas materiales, premiar únicamente cuando se obtiene un resultado sin tener en cuenta la actitud, el empeño y el compromiso que se ha puesto en la tarea, falta de estimulación por parte de los padres, tutores o personal que trabaja con este colectivo, la existencia de normas rígidas que no permiten que el niño experimente, la tendencia en hacer más hincapié en los errores que en los aciertos o poner metas exigentes que no están en consonancia con las capacidades del niño en esos momentos.

Igualmente, otro factor que influye en la falta de motivación es la exposición continuada de los niños a numerosas fuentes de entretenimiento que le llevan a recompensas inmediatas y que no favorecen que se trabaje para obtener gratificaciones a largo plazo. Además, hay que tener en cuenta que los actuales horarios de los niños, llenos de actividades, no les permite pensar o buscar acerca de sus motivaciones.

Es importante potenciar la motivación, pues se trata de una herramienta necesaria y útil para la consecución de los objetivos o metas que los niños se propongan conseguir, y que les servirá para el día de mañana en sus vidas adultas tanto en el mundo laboral como en el personal. Algunas técnicas útiles para mejorar y desarrollar la motivación en los niños son:

  • La comunicación: es importante cuidar la forma en la que se le habla a los niños, intentando ser siempre positivos incluso en aquellos momentos en los que los estamos corrigiendo. Pues si les decimos cosas como “debes aprender de tu primo”, “no sabes estarte quieto”, “siempre estás fastidiando” o “estoy harta de ti”, lo que promovemos es la desmotivación. En cambio, si nos expresamos diciendo “estoy seguro de que lo puedes hacer”, “estoy orgulloso de ti”, “noto que cada día eres mejor” o “seguro que las próximas calificaciones serán mejores”, promovemos la confianza en sí mismo y por tanto la motivación en aquellas tareas que realizan.
  • Promover la confianza en sí mismos: para ello es importante que el adulto confíe en ellos, y la mejor manera de demostrarlo es dejando que afronten las situaciones que se les vayan presentando y que busquen las soluciones para sus pequeños conflictos. De esta manera, el niño ganará seguridad en sí mismo y encontrará la motivación para mejorar.
  • Desarrollar sus propios intereses: lo que permitirá que el niño este feliz y motivado con aquellas cosas que le gustan y le importan, compartiéndolas con las personas que quiere, además de ayudarle a descubrir nuevas cosas que podrían interesarle.
  • Procurar que realicen actividades que le permitan conocer el éxito: para ello se les pueden plantear tareas que estén a su alcance, para que a medida que vayan avanzando hacerles notar sus pequeños logros. Experimentar el éxito en las tareas que se han realizado potenciará la confianza en sí mismo y hará que sienta capaz de hacer más cosas.
  • Fomentar la perseverancia: es importante reforzar el esfuerzo del niño en cada uno de los pasos que vaya dando y no solo el éxito, lo que permitirá que aprenda a adaptarse a los problemas que pueda encontrar y seguir intentando lograr sus metas.

Eva Pérez Dotor