Estrategias para un progreso adecuado en la escuela

Las personas que presentan síndrome de Asperger se caracterizan por tener unas aptitudes cognitivas para aprender poco común. Al iniciar el colegio, los profesores suelen darse cuenta de que estos niños aprenden de una forma diferente. En general, suelen presentar un perfil bastante desigual en cuanto a sus logros académicos, habiendo áreas en las que el niño destaca notablemente y otras en las que requiere ayuda.

Por un lado, estas personas pueden presentar una buena capacidad para fijarse en los detalles, recordar hechos de manera sistemática y comprender la lógica. No obstante, suelen distraerse con facilidad, sobre todo en clase, y presentar problemas a la hora de organizar y planificar sus tareas. Estas últimas características se deben a un deterioro de la función ejecutiva que caracteriza a este síndrome, lo cual no sólo interfiere en las tareas que requieren planificación y gestión del tiempo, sino también provoca que estas personas tiendan a ser más inflexibles a la hora de resolver problemas y a tener una memoria de trabajo más limitada. Aún así, no deben tratarse estas características como un déficit, más bien se tratan de unas habilidades cognitivas poco habituales.

Por todo ello, tanto en el colegio como en casa, se han de llevar a cabo unas determinadas estrategias para que los niños consigan progresar adecuadamente en sus tareas académicas. Los diferentes estudios sobre este síndrome han concluido que las personas que lo presentan se concentran mejor en clases tranquilas, donde no interfieran ruidos. Los profesores deben ser conscientes de la sobrecarga mental a la que estos niños se enfrentan, más que otros niños, y deben intentar en la medida de lo posible que se eviten distracciones en las aulas. También es recomendable sentarlo junto a compañeros que puedan ayudarles cuando el profesor no pueda hacerlo. El lugar donde el niño trabaje en casa también debe ser favorable para su concentración. En dicho lugar no puede haber ningún objeto que pueda distraerlo como juguetes, la televisión encendida de fondo, etc. Es importante que en ese sitio el niño sólo tenga consigo los materiales que necesite para hacer sus deberes.

Otro factor a tener en cuenta es el cambio de rutina en los colegios. Los mismos pueden afectar de forma considerable a estos niños, por lo que se debe proporcionar una preparación para dichos cambios. Un ejemplo de preparación podría ser avisar al niño con antelación de que en unos días habrá un sustituto de su profesor habitual. Este aviso le proporcionará un tiempo para asimilar el cambio que está por venir y así no será tan desconcertante para él el llegar a clase y encontrarse a otro profesor.

Una situación que suele causar preocupación a los padres de niños y adolescentes con síndrome de Asperger es el cumplimiento de sus deberes escolares. Hay que tener en cuenta el nivel de estrés y cansancio mental al que los niños se enfrentan durante su jornada escolar. Estos niños sufren más estrés que el resto de los alumnos ya que no sólo tienen que enfrentarse a lo que les exigen las tareas escolares sino también a su entorno social. Deben de aprender de manera consciente habilidades para relacionarse con su entorno, lo que les produce acabar exhaustos al final de la jornada escolar. A todo esto hay que sumarle las dificultades que presentan para interpretar las emociones de quienes les rodean, el ruido de las clases y el recreo y los cambios inesperados que puedan ocurrir. Por ello, muchos de estos niños dividen lo que ocurre en el colegio y en casa, describiendo el hogar como un lugar para relajarse, y no entienden por qué deben de realizar las tareas escolares fuera del colegio. Como recomendación, es de gran utilidad que los padres estipulen un horario en casa para hacer los deberes y que se vaya anotando en una agenda que el niño lleve a clase. En esta agenda el profesor puede anotar la duración y el contenido para cada tarea. Esta agenda además ayudaría al niño a recordar qué material tiene que llevarse a casa y lo que debe hacer cada tarde. También se recomienda el uso de un cronómetro para así recordarle que los tiempos son limitados para completar cada una de las tareas. A su vez, los deberes deben dividirse en partes, para así no obligar al niño a mantener una concentración demasiado prolongada después del cansancio que le ha producido una mañana de colegio. El profesor también debe destacar los puntos clave de la hoja de los deberes del niño, darle instrucciones por escrito y hacer preguntas para asegurarse que el alumno ha entendido qué partes del trabajo escolar son relevantes. Además, si se añaden a los deberes temas que sean de su interés aumentará su motivación para realizarlos.

Así mismo, la supervisión por parte de los padres y profesores es totalmente necesaria. No sólo es imprescindible a la hora de asegurarse de que comienzan sus tareas sino también debe estar presente para verificar que el niño ha elegido una estrategia adecuada para llevar a cabo las mismas. La tendencia a ser inflexibles puede llevarles a cerrarse a considerar otras estrategias y por lo tanto, en caso de que estén utilizando una incorrecta, no poder resolver sus problemas. Una manera de mostrarles que puede haber más de una alternativa es dándoles una lista de diferentes estrategias para solucionar un mismo problema. Es muy importante para ellos ir aprendiendo que puede existir más de una solución.

Por último, no hay que olvidar motivar a los niños con recompensas por su concentración.

Elisa María Martín Carrión