¿QUÉ HACEMOS CUANDO NUESTROS HIJOS SE COMPORTAN DE FORMA INADECUADA?

Una de las principales cuestiones que nos plantean los padres es cómo manejar una conducta inadecuada. Nos informan de que les cuesta mucho que sus hijos obedezcan  sigan las normas. Se encuentran con berrinches o pataletas que no saben cómo manejar. En ocasiones “pierden los nervios” y como consecuencia les gritan, los castigan retirándoles todo o que a los niños les gusta, etc. A final, todas estas “técnicas”, utilizadas por los padres con el objetivo de que la conducta de sus hijos cambie, no les funcionan. La conducta de los niños sigue empeorado, y, es, en este momento, cuando os padres comienzan a preguntarse: “¿Qué será lo que estamos haciendo mal?”, y, ya cansados, frustrados, nos llaman.

Es importante que los padres adquieran herramientas para enfrentarse a estas situaciones y tomen conciencia de que la mayor parte de estos comportamientos son aprendidos.

Ahora, comenzamos a explicar, en primer lugar, ¿qué es la conducta? Pues bien, podemos definir la conducta como el comportamiento de una persona que le facilita o dificulta su adaptación al medio y le proporciona control e independencia para moverse en el medio que le rodea.

El ser humano no hereda conductas, ni los buenos ni los malos hábitos. La conducta del ser humano es el resultado de sus vivencias y recuerdos interactuando con el medio que le rodea. Los niños aprenden conductas en casa, en la escuela…,. Entonces, podemos decir, que las conductas al igual que se aprenden también pueden modificarse. A pesar de que los padres nos empeñamos en que los niños dejen de comportarse de forma inadecuada,  ellos persisten y no sabemos por qué. La respuesta es más simple de lo que parece pues con ese comportamiento consiguen lo que desean. Por ejemplo, nos encontramos en el supermercado con nuestro hijo, de repente, nos pide que le compremos algo que ha visto y nosotros, por los motivos que sean, no se lo queremos comprar. El niño comienza a protestar, empiezan los gritos, etc., vamos, el clásico berrinche. Para que esto pare le compramos lo que nos había pedido. El niño, con su berrinche ha conseguido lo que quería y esto es justo lo que ha aprendido. La próxima vez que quiera algo y no se lo demos volverá a patalear para conseguirlo.

Vamos a pasar a explicar una de las técnicas utilizadas para eliminar estas conductas inadecuadas:

  • Ignorar activamente. Esta técnica consiste en ignorar, no hacer caso al berrinche. Es decir, cuando el niño, bien porque le hemos negado algo que quiere o bien porque quiere llamar nuestra atención comienza a protestar, nosotros, actuaremos como si no pasara nada. Al principio es complicado porque nos cuesta mantenernos sin mirarlo o decirle nada. El niño, al observar que no damos respuesta, acentuará su conducta (gritará más y más fuerte) para propiciar la respuesta buscada, pero no debemos caer en su juego. Si conseguimos mantenernos tanto nosotros como los que nos rodean (abuelos, hermanos…) el niño terminará aprendiendo que con ese comportamiento no consigue nada y lo eliminará de su repertorio conductual.