Relaciones entre sueño y el estrés.

El ser humano pasa a lo largo de la vida un tercio de su tiempo durmiendo. Es un proceso imprescindible para su supervivencia. No solo es importante para el cuerpo, el sueño también es importante para el cerebro. Se le atribuye relación con los procesos de la memoria. La deprivación del sueño genera un mal funcionamiento del organismo. Si se prolongan las fases de no descanso las consecuencias son siempre negativas para la salud.

¿SE DUERME AHORA MÁS O MENOS QUE ANTES?

Hay estudios que determinan que en el siglo XX se ha perdido más o menos una hora y media de sueño. Existen muchas causas como por ejemplo los elementos externos: la televisión o más horas de luz. Pero también existen muchas otras causas como pueden ser la ansiedad y el estrés que están afectando a la capacidad de dormirse y afectando a la regularidad del sueño.

¿ES IMPORTANTE EL REPOSO PARA EL ORGANISMO?

El sueño y el reposo son tan importantes en el cuerpo humano como otras funciones básicas tales como la nutrición. No están determinadas científicamente las causas y beneficios exactos que tienen el sueño en nuestro cuerpo. En el caso fisiológico está muy relacionado con la depuración de las células de nuestro cuerpo cuando estamos en ciertas fases del sueño. En el caso de nuestro cerebro está demostrado que el sueño es un proceso totalmente imprescindible para nuestras funciones cognitivas, especialmente en el caso de la memoria y procesos de consolidación.

¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE DORMIR POCO?

La falta extrema de sueño en nuestra mente genera problemas como distorsiones de la realidad y falta de concentración. Así como el malfuncionamiento o alteración de todas nuestras funciones cognitivas.

En casos no extremos de deprivación de sueño como podrían verse a diario en personas es muy común que sufran irritabilidad, cambios de humor rápidos, sensación de picor en los pies y las manos, obesidad, hipertensión, etc.

La vida que comúnmente ha elegido el ser humano, sobretodo el que vive en grandes ciudades, cada vez ayuda a un proceso de alteración del sueño. El poder llevar una vida nocturna, y la capacidad de afrontar diversos niveles de estrés, son grandes revulsivos de procesos de descanso inadecuados. Todos estos factores ayudan a procesos que impiden el correcto desarrollo de las fases del sueño y de su duración. Teniendo siempre la consecuencia de un desgaste físico y mental imprescindible para la vida diaria.